Escenarios de Balotaje

El Monitor de Opinión Pública presenta información de seguimiento de la opinión pública, incluyendo información de actitudes relativas a fenómenos políticos y a temáticas sociales de interés para la población uruguaya.

La información brinda insumos para comprender el contexto social en que se desarrolla el ejercicio del gobierno, la política nacional y la vida social de los uruguayos.

 

Resultados

 

 

Análisis

Ventaja de la oposición sobre el oficialismo en escenarios de balotaje. La brecha se agranda levemente en el escenario Lacalle Pou vs Martínez.

Una constante del ciclo electoral actual ha sido la constatación de un debilitamiento de intención de voto hacia el  Frente Amplio respecto a los tres ciclos electorales previos (en donde el FA accedió al gobierno con mayoría parlamentaria). Hasta ahora, veníamos exhibiendo esta posible pérdida de caudal electoral del Frente Amplio a través de preguntas de intención de voto en primera vuelta. No obstante, con las candidaturas presidenciales definidas, resulta pertinente y relevante observar la correlación de fuerzas entre oficialismo y oposición de cara a los dos escenarios de segunda vuelta más probables: Daniel Martínez versus Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez versus Ernesto Talvi. Como se observa en los gráficos 1 y 2, cualquiera de los dos candidatos opositores considerados obtiene una ventaja por fuera del margen de error sobre Daniel Martínez. En el caso de Lacalle Pou, registra un 51% de las preferencias y 12 puntos de ventaja sobre Martínez, existiendo en tanto un 10% de indecisos o electores que votarían blanco o anulado. En tanto, cuando se considera el escenario Talvi versus Martínez, la ventaja para el candidato opositor es 3 puntos menor: si bien Martínez vuelve a registrar un 39% de intención de voto, en esta oportunidad Talvi obtiene 48%, creciendo el porcentaje de indefinidos al 13%.

Si bien la tendencia observada fortalece la posibilidad de una alternancia en el gobierno, la misma está lejos de ser decisiva. Al tratarse de una competencia “mano a mano”, el Frente Amplio no necesita descontar la totalidad sino la mitad de la diferencia actual con la oposición para emparejar la situación y perfilarse con posibilidades competitivas (cada votante que se pasa de un bloque al otro suma para un lado y resta para el otro simultáneamente). Esto implicaría, concretamente, un cambio de preferencias de entre un 5% o 6% de la ciudadanía. Naturalmente, el electorado con más posibilidades de cambiar su voto será aquel que se incline por opciones partidarias que queden fuera del balotaje (un rango que seguramente oscilará entre el 25%-35% del electorado).

Otro aspecto destacable de los escenarios presentados remite a los electores indefinidos. En cualquiera de los dos escenarios de balotaje considerados, su peso es menor en relación a la intención de voto en primera vuelta. Como exhibiéramos en nuestro informe previo, 16% del electorado votaría blanco/anulado o no sabe qué votaría en la elección de octubre. La reducción del porcentaje de indefinidos en segunda vuelta posiblemente se explique por la existencia de un segmento que se encuentra dudando entre diferentes alternativas opositoras de cara a octubre pero que tiene definido su apoyo a la oposición en noviembre y también a causa de otro segmento de votantes que se muestra reacio a apoyar al FA en primera vuelta pero que está dispuesto a darle su voto en la instancia decisiva para ganar el gobierno.

Aunque dentro de los partidos que no participarían en el balotaje predominan los votantes de oposición, Daniel Martínez capta un porcentaje importante y mejora notoriamente respecto a su intención de voto en primera vuelta.

Es habitual en el análisis de opinión pública considerar la distribución del electorado a partir de la dicotomía oficialismo-oposición. Este abordaje es razonable en la medida que en Uruguay el electorado de los partidos políticos “a la derecha” del Frente Amplio suele diferenciarse fuertemente del electorado frentista en una variedad de temáticas sociales y políticas. Sin embargo, en los tres balotajes celebrados hasta ahora (1999, 2009 y 2014), el porcentaje de votos hacia el candidato no frentista ha sido siempre menor a la suma del electorado no frentista de primera vuelta. Al respecto, el escenario 2019 se vislumbra para repetir dicha tendencia. Como se recordará, los votantes no frentistas de primera vuelta suman hoy 57% y 55% si consideramos a las 5 fuerzas políticas de oposición que más se mencionan como posibles integrantes de un eventual gobierno de coalición opositora (PN, PC, CA, PG y PI). Sin embargo, en los escenarios de balotaje considerados, los candidatos de oposición marcan 51% (Lacalle Pou) y 48% (Talvi). Existe, por tanto, un porcentaje minoritario pero significativo de votantes opositores de primera vuelta que votarían a Martínez o que en su defecto se encuentran indecisos de cara a un eventual balotaje.

De esta forma, se produce un significativo crecimiento potencial del Frente Amplio en intención de voto de primera a segunda vuelta (de 27% a 39%), más allá de que Martínez permanezca en desventaja frente a cualquiera de los dos candidatos opositores considerados.

Cuando el candidato considerado es Luis Lacalle Pou, Daniel Martínez capta el 22% de los votos colorados, el 15% de los votos hacia Cabildo Abierto y el 45% de los votantes del grupo de partidos con posibilidades parlamentarias (PI-PG-UP-PERI). Cuando Ernesto Talvi es el candidato, en tanto, Martínez capta un 19% de los votos blancos, un 30% de los votos de Cabildo Abierto y un 33% de los votos de otros partidos. Es interesante observar que Martínez capta más votos de Cabildo Abierto en un escenario ante Talvi que en una eventual confrontación con  Lacalle Pou, mientras que entre los votantes de otros partidos se da la situación inversa: Martínez obtiene más votos cuando el rival es Lacalle Pou que en un eventual balotaje con Talvi.

Desde otro ángulo, la evidencia presentada constata que las preferencias del electorado opositor no se condice perfectamente con los posicionamientos de sus líderes. Si bien en los tres principales partidos de oposición de la actualidad (PN, PC y CA), sus candidatos presidenciales y principales dirigentes han marcado claramente su preferencia por un voto hacia el candidato opositor sin importar cuál sea el mismo, cerca de 15% de los electores opositores votaría por Martínez y otro 10% se manifiesta indefinido.

Los votantes indefinidos de octubre se dividen en partes iguales en sus apoyos al oficialismo y oposición, y 4 de cada 10 constituyen un núcleo duro sin definición en una eventual segunda vuelta.

Como apuntábamos anteriormente, los electores indefinidos de cara a un balotaje son un porcentaje más pequeño en relación a los existentes de cara a la primera vuelta. Cuando justamente observamos el comportamiento potencial de los indefinidos de octubre en un eventual balotaje de noviembre, constatamos que se dividen en forma similar en su apoyo a los candidatos del oficialismo y la oposición.

Es así que por Daniel Martínez se inclina un 31% en un escenario con Talvi como rival y un 29% en caso de un balotaje frente a Lacalle Pou.  Similarmente, 32% de los indefinidos de octubre votaría por el candidato opositor si el mismo fuera Lacalle Pou  y un 28% lo haría si el candidato fuera Talvi. Así, más allá de pequeñas variaciones según el escenario, aproximadamente 3 de cada 10 indefinidos de octubre se vuelcan hacia el oficialismo y otros 3 de cada 10 prefieren a la oposición. En tanto, cerca de un 40% de los indefinidos de octubre (un 6% del total del electorado) tampoco manifiestan preferencias hacia en noviembre, constituyendo lo que podríamos llamar el “núcleo duro” de dicho segmento y aquel con más incierto comportamiento.

Si bien los escenarios de balotaje ilustran la actual correlación de fuerzas entre oficialismo y oposición, los mismos pueden verse afectados por la campaña y los resultados de octubre.

El panorama actual de cara a las dos confrontaciones más probables en segunda vuelta debe interpretarse como una señal confirmatoria de un escenario bastante más desafiante para el oficialismo que en cualquiera de las últimas tres elecciones (donde en un caso ganó en primera vuelta y en los otros dos con varios puntos de ventaja en el balotaje). A la inversa que en dichas ocasiones, el FA ingresa ahora al tramo final de la campaña en desventaja, sin importar cuál sea el candidato de la oposición considerado. Sin embargo, se trata de un escenario tentativo (y por tanto competitivo) por tres razones fundamentales. De un lado, queda aún la parte más decisiva de la campaña, siendo esperable un crecimiento de la confrontación entre los dos grandes bloques que estructuran la política uruguaya y la movilización de algunos electores sensibles al modo en cómo se posicionen los candidatos y agrupaciones en esta dialéctica. En segundo lugar, vale reiterar que si bien la diferencia a favor de la oposición es interesante, si hubiera un viraje de 5 puntos desde la oposición hacia el FA, el escenario de balotaje pasaría a ser de alta incertidumbre. Este es un escenario posible, sabiendo que un segmento minoritario pero importante de electores opositores no es marcadamente anti-frentista (como lo atestigua el hecho de que 15% de los electores de oposición en primera vuelta votarían hoy por el FA en un balotaje).

Finalmente, la elección de 2014 sugiere que el panorama de cara al balotaje puede sufrir variaciones importantes según los resultados de primera vuelta. Recuérdese que los escenarios previos a octubre de 2014 eran de leve ventaja hacia el FA y los posteriores a la primera vuelta de amplia diferencia a su favor (como efectivamente se reflejó en las urnas).

Si, por ejemplo, el resultado de la primera vuelta fuera interpretado como concluyente por parte del electorado, pudieran darse algunos fenómenos como el llamado “efecto ganador” (más proclividad a votar por el candidato visualizado como el futuro presidente) o un crecimiento del voto en blanco o anulado por interpretarse el voto propio como poco decisivo. Lo inverso sucedería si los resultados de primera vuelta dieran lugar a un panorama de alta competitividad en el balotaje, creciendo factiblemente el porcentaje del electorado que tomaría partido por alguna de las dos opciones en carrera según su afinidad personal con el candidato y/o su mayor sintonía ideológica con la fuerza política que representa.

 

Ficha Metodológica

La información presentada proviene de una encuesta de telefonía celular a 813 personas mayores de 18 años residentes en todo el país. La medición fue realizada entre el 29/7/2019 y el 5/8/2019 sobre la base de un muestreo aleatorio simple a números rango de telefonía celular. El margen de error muestral es de +/-3.5% con un 95% de nivel de confianza. Los resultados se encuentran ponderados por nivel educativo, región, edad y voto anterior del encuestado. La encuesta fue contratada por Montecarlo Televisión en conjunto con  diversos actores políticos.

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